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Artículo sobre la RIC muy interesante

 
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Palidubi



Registrado: 15 May 2006
Mensajes: 89

MensajePublicado: Vie Jun 09, 2006 6:21 pm    Asunto: Artículo sobre la RIC muy interesante Responder citando

Consideraciones sobre la RIC
Vicente Quintana*

Hay muy poca idea en el conjunto de la sociedad de qué es la Reserva de Inversiones de Canarias (RIC), para qué ha servido y lo que representa, a pesar de llevar más de diez años aplicándose. La RIC es una especie de personaje de cuento, debidamente camuflado entre las brumas del bosque, casi sin dejarse ver, y que, sin embargo, frecuenta escasos y muy selectos ambientes.



La inmensa mayoría de los canarios no ha oído hablar de ella, pero si en algún momento les ha llegado alguna noticia, ésta les deja en ayunas, porque la confunden con la impresionante madeja de siglas al uso. Es lógico que los políticos de turno no quieran informar, ni explicar en que consiste la RIC porque es tremendamente injusta hacia la mayoría de la población canaria que no encuentran apoyos ni ayudas fiscales de ningún tipo.

No obstante, se trata de una realidad que en buena parte marca lo que esta sucediendo en Canarias y cuyo saldo resulta altamente negativo para la inmensa mayoría de los canarios. La RIC es un beneficio fiscal que se regula en el artículo 27 de la Ley 19/1994 de 6 de Julio, de modificación del Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF) y que pretende fomentar la inversión productiva en el Archipiélago, la estabilidad y el desarrollo económico y social, el mantenimiento y la creación de empleo estable.

La RIC invade la vida de todos los habitantes de Canarias. Si tenemos una economía rígida y de escasa diversificación, tiene una cierta lógica que tengamos un tratamiento fiscal diferente al resto del Estado, aunque ello no exime de respetar un sistema tributario inspirado en los principios de igualdad y progresividad, entendidos estos como ausencia de privilegios y, en todo caso, que las cargas e impuestos guarden una justa proporción con la capacidad de cada contribuyente. Para mejor enfocar este asunto tengamos claro que en Canarias, junto a esas bonificaciones fiscales y alguna rebaja en los transportes de viajeros, soportamos proporcionalmente más impuestos indirectos, que significa que quien más tiene y quien más necesita paga lo mismo sobre lo básico, como alimentos u otros bienes de consumo.

Hemos de tener muy claro que el meollo de la RIC no es otro que convertir en beneficio empresarial unos dineros que se debieron de pagar como impuestos a la caja común de la Hacienda pública. Se trata de intercambiar impuestos de todos por beneficios privados o, lo que es lo mismo, convertir en patrimonio privado lo que pertenece a la totalidad de los ciudadanos y a las necesidades públicas.

El incentivo RIC se enmarca en el tratamiento diferenciado que el ordenamiento interno, con la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Canarias, aprobado por Ley Orgánica 10/1982 del 10 de Agosto, ofrece a la economía canaria para paliar las dificultades estructurales que para su desarrollo suponen las especiales condiciones geográficas en que ha de producirse. La sensibilidad mostrada por el ordenamiento jurídico interno respecto a las particularidades derivadas de la realidad económica, social y geográfica de Canarias tiene también su reflejo en el ámbito comunitario, como las ayudas al desarrollo regional compatibles con el mercado común, de acuerdo con la excepción contenida en el artículo 87.3 del Tratado de la Unión Europea a la regla general de prohibición de las ayudas del Estado, que contiene el apartado 1 de dicho precepto.

La respuesta ofrecida en el terreno fiscal a dichas particularidades se basa en el mantenimiento de una significativa menor presión fiscal que la media del resto de España y de la Unión Europea, que compense los costes adicionales que se derivan de la lejanía y dispersión del archipiélago canario. En este aspecto llegamos a la siguiente conclusión: España y Europa aceptan estos incentivos fiscales para contrarrestar la discontinuidad territorial, promover actividades generadoras de empleo y acrecentar la competitividad interior y exterior de las empresas canarias, aunque la realidad es que obedeció a las presiones del gran empresariado canario para obtener ventajas fiscales, amparándose en el hecho insular canario y la situación de lejanía, y es consecuencia del secular victimismo del empresariado canario.
En este sentido, la comisión de expertos nombrada por los gobiernos de España y de Canarias, en su informe del año 2000 para interpretar mejor el artículo 27 sobre la RIC, reconoce claramente que “la presión de la RIC pendiente de materializar genera evidentes tensiones que pueden conducir a que se canalice hacia inversiones no solo ineficientes, para el logro de los objetivos perseguidos, básicamente la mejora del empleo y de la competitividad de la economía canaria, sino incluso contraproducentes con las singulares características del Archipiélago” (por ejemplo, encareciendo el suelo disponible). Y ya en 2006, en una certificación referente a la comunicación sobre las propuestas para la renovación de los incentivos del REF y expedida por Antonio Castro Cordobez, secretario del Ejecutivo autonómico, el Gobierno de Canarias reconoce: “Aunque no se ha logrado la diversificación económica en la medida de lo deseable, es éste un proceso lento, achacable a la propia estructura productiva isleña tendente a la concentración en las actividades vinculadas al binomio turismo-construcción y un claro reto para los próximos años”.
Y ante la incapacidad manifiesta para materializar los capitales RIC y la necesaria adecuación de nuestro estatus paradisíaco a las urgencias de la Unión Europea, se necesita dar una vuelta de tuerca a la verdad para convencernos de que no quedan más coches de lujo que comprar ni segundas y terceras residencias que adquirir, ni naves industriales a la venta, ni terrenos rústicos que recalificar, toca luchar contra el paro. Una vez encarecido el suelo, la vivienda, privatizados los servicios, el agua y hasta el aire, se ha decidido finalmente ayudar a los empresarios que no saben invertir para que puedan colocar sus ahorros fiscales en capital humano.

Al igual que los capitales RIC se pueden invertir en activos fijos, por qué no invertir también en salarios fijos, se aventuró a decir Adán Martín. Once años más tarde, el tripartito PSOE-PP-CC aspira a que la RIC sea el motor para bajar el paro y, de esta sencilla manera, se constata que las decenas de veces que aparece el término empleo en el REF (creación de empleo, generación de empleo, empleo de calidad, luchar con el desempleo, etc., etc.) eran simples palabras huecas.

Los que ingenuamente pensaron que los capitales RIC se utilizarían para el fomento del empleo, en actividades de desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente, tratamientos de residuos, la agricultura o energías alternativas ya han confirmado su error. Sin embargo, los que desde hace ya mucho tiempo, venimos denunciando que la RIC es un sistemático saqueo de nuestra tierra, que las cuentas bancarias de constructores, hoteleros y otros iban a ser los destinos preferidos -por no decir únicos- de los impuestos perdonados y que la generación de empleo era una más de las falsedades que jalonan la política del tripartito autonómico acertamos de pleno en nuestros pronósticos. A cambio, somos premiados con descalificaciones e insultos.

Desde su entrada en vigor en 1994, el éxito de la RIC, estuvo asegurado entre empresarios y profesionales. Este magnífico chollo (para algunos) ha significado, sin embargo, una verdadera catástrofe para la clase trabajadora que, paradójicamente, sí paga impuestos y que sólo recibe a cambio: un incesante aumento del paro, más de 134.000 ciudadanos en las listas del paro; una incesante precariedad laboral que afecta a más de 270.000 ciudadanos; una incesante pobreza y exclusión social (el 24,1% de la población canaria, 472.888 seres humanos, está por debajo el umbral de la pobreza); aproximadamente 50.000 ancianos canarios viven sin recibir la atención necesaria; el fracaso escolar llega hasta una indeseable cifra del 35%, batiendo todos los récords, estatales y europeos; los salarios más bajos; una mayor imposición fiscal; la política de menores es de maltrato institucional; la política de inmigración, vergonzosa y humillante; la sanidad pública, hecha añicos a favor de la sanidad privada.

Lo que sí ha tenido claro el tripartito es la aplicación de las recetas neoliberales que cumple a la perfección la RIC como mascaron de proa. Dicho de otra manera, la ética de los diferentes ejecutivos autonómicos ha consistido en impulsar políticas encaminadas a favorecer el enriquecimiento de una oligarquía ociosa, frente a un empobrecimiento evidente del pueblo trabajador canario.
Si buena parte de esa renta no paga impuestos para atender necesidades básicas de todo tipo, ¿dónde está la función social y la justificación moral de la RIC?






*Secretario de Organización de Unidad del Pueblo
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