Zapatero se plantea la utilidad del Ministerio de Vivienda
ABC (Madrid) - 25 de octubre de 2004
 
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tras haber rechazado la dimisión de Trujillo, ha abierto un periodo de reflexión sobre el futuro del Ministerio de Vivienda, dados los escasos resultados que ha obtenido hasta ahora, la indefinición de sus funciones y la polémica que rodea a la mayoría de las actuaciones llevadas a cabo por su titular, María Antonia Trujillo. Según confirmaron a ABC fuentes socialistas, la delicada situación por la que atraviesa el departamento llevó incluso a la ministra a presentar su dimisión el pasado 15 de octubre, aunque esta posibilidad fue descartada de plano por Zapatero, quien enfatizó que «ahora no toca crisis de Gobierno». El presidente, no obstante, pidió a Trujillo que module al máximo sus declaraciones, con el objeto de dar un perfil «menos controvertido».

El Gobierno, de momento, baraja dos posibilidades: redefinir las competencias del Ministerio o, directamente, suprimirlo. La eliminación de Vivienda, en el caso de que se opte finalmente por esta vía, no sería inmediata, sino que se materializaría coincidiendo con la primera remodelación general del gabinete que se produzca, para la cual, obviamente, no hay fecha prevista, según informaron las mismas fuentes. La redefinición de funciones, por su parte, tampoco es una tarea fácil, ya que pasaría por dotar al Ministerio de un presupuesto propio que lo haga viable, circunstancia que no es vista con buenos ojos por el vicepresidente económico, Pedro Solbes, ya que trastocaría las cuentas del Estado.

La creación de un Ministerio de Vivienda fue uno de los capítulos «estrella» del programa del PSOE de las pasadas elecciones generales. Su objetivo era poner freno a la escalada del precio de los pisos registrada en los últimos años y, al mismo tiempo, facilitar, desde el Gobierno, el acceso a una vivienda a aquellas personas que más dificultades encuentran debido a su menor nivel de ingresos. Para esta tarea, Zapatero eligió a María Antonia Trujillo, hasta entonces consejera de Vivienda de la Junta de Extremadura, con lo que, además, cubría el «cupo» asignado en el Ejecutivo central a uno de los «barones» más influyentes del partido, Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

CAPACIDAD MUY LIMITADA

Sin embargo, en pocos meses la realidad ha pasado, con toda su crudeza, por encima de las buenas intenciones. Los precios de la vivienda siguen disparados y no dan signos de desaceleración. La ministra ha comprobado que las competencias en esta materia están transferidas, prácticamente en su totalidad, a Comunidades autonómas y Ayuntamientos, por lo que las posibilidades de actuar desde su departamento son muy limitadas. Los planes de construir cada año 180.000 pisos de protección oficial han chocado con la incapacidad material de obtener el suelo necesario. El Ministerio presentó en junio pasado un «Plan de Choque» que, sin embargo, no recibió asignación en los Presupuestos Generales del Estado de 2005.

A ello se unen las contradicciones en las que la propia Trujillo ha ido incurriendo, como cambiar «viviendas» por «actuaciones», con lo cual los mencionados 180.000 pisos ya no eran tales, o anunciar su intención de dejar de publicar la evolución de los precios de los pisos, para desdecirse tan sólo 24 horas después.

En el plano interno, el Ministerio, que todavía no cuenta con sede propia y, de momento, mantiene sus dependencias en Fomento, ha pasado ya una pequeña crisis, con la renuncia, seis meses después de acceder al cargo, del subsecretario y «número dos» del departamento, Javier Mauleón, recientemente sustituido por Mercedes Elvira del Palacio. Todos estos factores fueron los que, según las citadas fuentes, llevaron a la ministra a presentar su dimisión, rechazada por Zapatero.

En un gesto que en medios políticos y del sector se considera como de «apuntalamiento provisional» del Ministerio, el Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes una partida de 1.030 millones para incrementar el gasto del Plan de Vivienda 2002-2005, correspondiente al programa 2004. Al mismo tiempo, dio luz verde al convenio con las Comunidades para distribuir las 71.000 nuevas actuaciones que también se habían anunciado y que dependían de esa financiación. Dado el escaso margen de tiempo, lo más normal es que esas actuaciones no se puedan realizar hasta 2005.

INICIATIVAS INTERVENCIONISTAS

Buena parte del sector inmobiliario sigue considerando innecesario un Ministerio de Vivienda, que «sólo se ha dedicado a tomar iniciativas intervencionistas, cuando tiene cero competencias». Sólo la Asociación de Promotores y Constructores de España se atreve a apuntar la solución de crear un departamento ministerial mucho más amplio y global que el actual. Según su secretario general, Manuel Martí, ese Ministerio no tendría que limitarse a trazar un simple plan de vivienda, porque hay que hacer un análisis mucho más profundo del problema.

Martí añade que hay que partir del fuerte desequilibrio entre regiones, y que habría que aplicar medidas correctoras para dotar de más infraestructuras de transportes, carreteras, hospitales y centros culturales a esas zonas, y proyectar también procesos de industrialización. «Hay que crear alternativas a vivir en Madrid, Barcelona y cuatro o cinco ciudades más».

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