QUÉ QUIEREN LOS QUE PROTESTAN EN LA CALLE
El Mundo (Su Vivienda) - 02 de junio de 2006
 
LA GENERACIÓN DE LOS EXCLUIDOS DEL «BOOM INMOBILIARIO» RECLAMA PRECIOS MÁS ASEQUIBLES, TRABAJOS ESTABLES Y MEJOR PAGADOS, MAYOR OFERTA DE VIVIENDA EN ALQUILER Y PROTEGIDA, ASÍ COMO UN CONTROL MÁS FÉRREO DEL FRAUDE

Un icono en forma de sobre empezó a tiritar en la pantalla del ordenador de Raquel mientras apuraba los últimos minutos de una jornada laboral en Madrid. «El próximo domingo, sentada por una vivienda digna. Pásalo». Apenas unos minutos más tarde, en una sala de estudio de la Universidad de Cuenca, a Nuria le llegaba un mensaje idéntico de un amigo suyo que vive en Valladolid. Días antes y horas después miles de personas habían recibido o se encontrarían al abrir sus correos electrónicos con la misma misiva.

Así se multiplicó hasta rozar el infinito la convocatoria de protesta que ha sacado a algunos jóvenes a la calle durante tres semanas consecutivas. Se reúnen simultáneamente en distintas localizaciones de la geografía nacional. Cada uno tiene un origen, unas expectativas de futuro y su manera particular de entender el inconformismo. Pero todos comparten la misma bandera: reclamar un derecho que les corresponde constitucionalmente por el mero hecho de haber nacido españoles, el de un techo adecuado.

El 'terremoto' reivindicativo tiene su 'epicentro' en la Plataforma por una Vivienda Digna, un movimiento reivindicativo gestado en la 'matriz' de Internet, sin 'padres' reconocidos ni 'códigos familiares' de actuación dictados. Tan sólo se insta a los excluidos del mercado inmobiliario a que eleven la voz para exigir lo que les corresponde por ley.

«Quizás consigamos que las distintas instancias del Gobierno hagan algo, o quizás no, pero lo que sí es seguro es que después de que nos oigan nos tendrán más en cuenta y no ejercitarán la pasividad que han demostrado en este asunto durante estos últimos años. Tu también tienes que hacer algo. Pásalo».

Ésta es la línea de salida de una carrera que 'amenaza' con derivar en una prueba de fondo. Estudiantes y trabajadores 'noveles' se han fijado como meta denunciar los obstáculos que se encuentran en su marcha hacia una vivienda digna. Estos son, según ellos, los principales problemas que sustentan sus protestas.

PRECIOS

El metro cuadrado de un casa en España supone, de media, un desembolso de 1.887 euros, según los datos más recientes facilitados por el Ministerio de Vivienda, correspondientes al mes de marzo de este año. Las diferencias a uno y otro lado de la horquilla son muy elocuentes: la capital se encarama al podio de la inasequibilidad, con un coste de 2.873 euros, mientras que Badajoz es el 'farolillo rojo' de la clasificación y la única provincia que no supera los 900 euros.

«En algunos lugares, como la Comunidad Autónoma de Madrid, la gente joven tiene que destinar el 70% de sus recursos disponibles para acceder a una casa, cuando el máximo debería ser del 20%», apunta José Luis Arroyo, vicepresidente del Consejo de la Juventud de España (CJE) y responsable del Área de Vivienda de la organización.

Y mientras los pisos llevan varios ejercicios creciendo por encima de los dos dígitos (sólo en 2005 aumentaron un 12%), el poder adquisitivo ha 'engordado' en ese lapso temporal a un ritmo mucho más modesto. «En el mejor de los casos los salarios han aumentado un 3,5% al año», explica Javier Gil, responsable del Departamento de Juventud Confederal del sindicato UGT. «Entre 2003 y 2004, por ejemplo, el sueldo de los jóvenes subió menos de un 1%», señala.

EMPLEO

Y es que el puesto de trabajo es, junto a los precios de las casas, la variable que más incógnitas genera en la ecuación de la búsqueda de autonomía residencial.

La última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al primer trimestre de 2006, revela que el número total de desempleados asciende a 1.935.800 y que, paralelamente, en los últimos 12 meses la ocupación se había incrementado en 907.500 personas (hasta superar los 19 millones de trabajadores). Según esos datos, la tasa de temporalidad se ha reducido sensiblemente, hasta situarse en el 33,3%.

Hasta aquí, la media aritmética. «La situación de los jóvenes en el mercado de trabajo español ha mejorado significativamente en los dos últimos años», afirma Valeriano Gómez, secretario general de Empleo. «En ese periodo su tasa de empleo ha subido en 4,4 puntos y el paro se ha reducido en tres puntos, situándose actualmente en el 18,7%, que es prácticamente el nivel que se había establecido como objetivo en el Programa Nacional de Reformas para el año 2010», agrega.

Sin embargo, muchos trabajadores con edades comprendidas entre los 16 y los 35 años se quejan de que su situación en el mercado laboral es precaria. «Dos de cada tres contratos que se hacen a jóvenes son eventuales», según las estimaciones del CJE. «Cada año se producen más de 16 millones de contrataciones temporales, una lacra que a algunos les afecta de por vida», denuncia, a su vez, Pura García de la Rosa, secretaria de Política Social de CCOO.

Y a todo esto hay que añadir el peso de las nóminas raquíticas. «La media salarial de los jóvenes se sitúa en 800 euros mensuales, mientras que la cuota de las hipotecas no baja de 700 en ciudades como Madrid», en opinión de Gil, de UGT.

ALQUILERES

La única alternativa a la compra de vivienda tampoco permite a los más jóvenes conciliar el sueño a pierna suelta. Su andadura por la senda de los alquileres de pisos les ha llevado a la conclusión generalizada de que la oferta es escasa, cara y de mala calidad.

El parque de casas en arrendamiento se ha ido estrechando progresivamente en España hasta representar apenas el 11% del total, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este porcentaje nos convierte en los primeros de la Europa de los Quince en esta materia, pero empezando por el final.

El Ministerio de Vivienda ha sido sensible a la demanda insatisfecha para este tipo de inmueble creando la Sociedad Pública de Alquiler (SPA), con el objetivo de dinamizar el mercado. Sin embargo, en su medio año de vida, sólo ha logrado ofertar un total de 1.200 pisos en régimen de renta.

Tanto la gente joven como los distintos agentes del sector identifican que uno de los handicap del arrendamiento radica en el amplio catálogo de casas vacías existente. El INE considera que este 'stock' es de casi tres millones de unidades. ''

VIVIENDA PROTEGIDA

El Departamento que dirige María Antonia Trujillo, ministra de Vivienda, acaba de publicar los datos relativos a pisos con algún grado de protección oficial (VPO): 80.000 iniciados en 2005. Traducido a datos globales, apenas supone el 10% del total de casas empezadas en España en ese periodo.

La Comunidad de Madrid (CAM), con 20.562 residencias protegidas, ha sido la más activa en este sentido. Pero aún quedan muchas necesidades por cubrir. «Tenemos más de 110.000 solicitantes de casas del Plan de Vivienda Joven; esto es una buena muestra de las necesidades que tenemos que satisfacer», explican fuentes de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio del Gobierno regional.

En el Consejo de la Juventud argumentan que la demanda real es difícil de cuantificar, pero ofrecen un dato muy ilustrativo: «El 26% de las personas de 34 años todavía no se ha emancipado. La situación es cuanto menos preocupante».

Sobre la escasez de la oferta de vivienda dependiente de las administraciones planea, además, la sombra de las maniobras al margen de la ley. Para reducir su movilidad, algunas comunidades han regulado recientemente el derecho de tanteo y retracto, que implica la posibilidad de que el gobierno competente adquiera con carácter preferente cualquier piso que se ponga en venta en segundas o sucesivas transmisiones y se mantenga dentro del régimen de protección pública.

«Los notarios aseguran que, con esta medida, se ha reducido drásticamente el sobreprecio de la VPO», explican las mismas fuentes de la CAM, que el año pasado aprobó una orden en este sentido.

AYUDAS

«Pocas y mal repartidas», responden casi todos los jóvenes a una cuando se les pregunta su opinión sobre los 'trampolines' oficiales para dar el salto a una casa en propiedad o alquiler. «E insuficientemente informadas. Hay ocasiones en las que las ayudas no se llegan a adjudicar por desconocimiento entre los posibles beneficiarios», agrega José Luis Arroyo, del CJE.

Por ello, este organismo propone la creación de «una oficina única de vivienda» que centralice toda la información disponible. Sindicatos y asociaciones sensibles a la problemática de los jóvenes sugieren, a su vez, que se ponga el acento en los incentivos directos para favorecer el acceso al mercado residencial y no tanto en las desgravaciones fiscales, que 'recompensan' a los que no han quedado excluidos de él.

Algunas administraciones, por su parte, aseguran que han hecho los deberes en esta materia. La CAM tiene este año un presupuesto de vivienda de 317 millones de euros, incluida la partida destinada a subvenciones, lo que supone un crecimiento del 17% respecto al ejercicio anterior. El Ministerio de Vivienda y el Ayuntamiento madrileño han declinado hacer declaraciones al respecto.

ESPECULACIÓN INMOBILIARIA

La lucha contra el negocio inmobiliario fraudulento, finalmente, es el arma que, según la generación del 'pásalo', debe esgrimirse para que el derecho a una casa digna no quede reducido a un papel. Para ellos, hay una luz de esperanza en el horizonte: la Ley del Suelo que prepara el Ministerio de Vivienda.

«En esta normativa, la octava en 12 años, tiene que haber una apuesta decidida por erradicar la especulación», según recalca García de la Rosa, de CCCO.

LOS «CEREBROS» DEL MOVIMIENTO G. DE LA PUENTE

No quieren que se les identifique con movimientos asociativos. Ni con partidos políticos, ni con sindicatos, ni tampoco con organismos oficiales de ningún tipo. Al menos por ahora, impera la máxima de que nada 'despiste' el sentimiento del 'todos a una'.

Bajo el paraguas de la Plataforma por una Vivienda Digna, un grupo incuantificable de jóvenes se ha organizado, de manera aparentemente espontánea, para reclamar uno de los derechos constitucionales de todos los españoles: el acceso a una casa decente.

Los 'cerebros' de la iniciativa han diseñado un sistema de comunicación entre los excluidos del mercado inmobiliario vía correo electrónico y 'sms' a través del móvil que se han paseado por todos los confines de la geografía española. Nadie desvela dónde se encuentran las raíces de esta protesta 'a la francesa', con sentadas en plena calle, pero todo apunta a que se podría haber gestado en suelo universitario.

Por lo menos allí un centenar de miembros de organizaciones de izquierda, asociaciones universitarias y simpatizantes de todo tipo intenta mantener vivo el movimiento con reuniones asamblearias, como la celebrada el pasado sábado 27 en al Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Resulta casi imposible hacer un 'retrato robot' de sus protagonistas. Pero si hay que trazar un perfil ése sería el de un joven de más de 20 años dispuesto a expresar en voz alta su disconformidad con el calentamiento inusitado del sector residencial.

Integrantes y promotores de la Plataforma por una Vivienda Digna debaten actualmente su organización y los pasos a dar en el futuro. El movimiento planea más actos: sentadas reivindicativas, apoyo a concentraciones como la convocada por diversas asociaciones ecologistas «contra el desarrollo urbanístico salvaje», el próximo día 4 de junio en la Plaza de España de Madrid, y una pitada-cacerolada frente al Banco Central Europeo, también en la capital.

Otras de las opciones que se discuten en asamblea son la posible organización de una nueva manifestación en la capital y la aparición reivindicativa en actos políticos de relevancia pública. Asimismo, se debate la forma que se va a seguir dando a una manifestación improvisada 'a priori' que quiere adquirir una vocación de continuidad.

LOS JÓVENES PUEDEN 'ENTRETENERSE', PERO NO INDEPENDIZARSE ANTONIO LÓPEZ PELÁEZ

El movimiento de los jóvenes que reclaman el acceso a una vivienda digna, organizado a través de Internet y de mensajes de móvil, ya lleva tres domingos reuniéndose en ciudades españolas para protestar por una situación que les condena a ser ciudadanos de segunda, eternamente mantenidos o eternamente endeudados.

Desde una perspectiva sociológica quizá estamos asistiendo a la ruptura de un pacto implícito característico de la sociedad española en las últimas décadas. Un pacto por el cual se han endurecido las condiciones de acceso y permanencia en el mercado de trabajo, se ha elevado el precio de la vivienda (principal patrimonio de las familias) y, a la vez, se favorece la permanencia en la familia.

Se trata de un contexto en el que los padres sobreprotegen a los hijos, pero siguen teniendo mejores contratos laborales y una renta disponible mayor. Esto pone a las clases medias ante una reflexión: la de analizar la posibilidad de que sus descendientes reproduzcan su modelo de vida y bienestar. Y la respuesta, para estos jóvenes, es que, con estos precios y estos salarios, no es posible.

Su rebelión rompe la imagen de una juventud preocupada por celebrar 'macrobotellones', como forma de olvidar, quizás, que en las condiciones actuales pueden entretenerse, pero no pueden independizarse y protagonizar su propio destino hasta después de los 40 años, cuando ya no son jóvenes.

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