La Justicia alerta del crimen organizado y la especulación
Canarias7.es (Canarias) - 20 de julio de 2006
 
Canarias es un destino turístico «razonablemente seguro», según considera el juez Miguel Ángel Parramón. Sin embargo, el magistrado, que acudió a la Universidad de Verano de Maspalomas, alerta del «efecto llamada al crimen organizado» que genera el crecimiento urbanístico desenfrenado inherente a las zonas turísticas.

Parramón explica que el crecimiento urbanístico puede generar especulación, alto rendimiento económico, dificultad de persecución y, por tanto, también un «efecto llamada» al crimen organizado. Las mafias son un «fenómeno relativamente reciente», sostiene el magistrado y «puede afectar a la propia esencia del Estado de Derecho y a su funcionamiento mediante la corrupción».

Parramón señala que «es difícil que sólo un país dé una respuesta coherente y definitiva al crimen organizado». Por eso apuesta por la coordinación a niveles supranacionales. «Si hay distintas velocidades penales a la hora de luchar contra este fenómeno la cuestión es preocupante», subraya Parramón. De hecho, califica de «preocupante que grupos criminales organizados tengan la sensación, erróneamente» de que España es un paraíso de crimen».

Por su parte, Luis del Río Montesdeoca, Fiscal Anticorrupción de la provincia de Las Palmas que compartió mesa en la Universidad de Verano de Maspalomas, también considera el contexto de Canarias, zona turística costera, puerto y aeropuerto importantes y un crecimiento urbanístico explosivo, como causas de la evolución del crimen organizado, «un tipo de delincuencia que entiende el crimen como una empresa, una manera de obtener beneficios de manera estable».

Del Río sostiene que «para que Canarias siga siendo segura no podemos cerrar los ojos ante el fenómeno del crimen organizado» y añade que «hay que dar una respuesta adecuada porque puede ser grave si no reaccionamos a tiempo».

A la conferencia Canarias destino seguro también acudió el jefe superior de Policía en Canarias, Narciso Ortega Oliva, que destaca la globalización de los delincuentes. «Cada vez son más internacionales, esto provoca interconexión, interdependencia y complejidad a la hora de luchar contra ellos», explica el comisario. Ortega señala que la revolución tecnológica es otro de los handicaps contra el que hay que luchar y destacó la «multiculturalidad de las organizaciones delictivas».

Pero no todo es crimen organizado, lo que más inseguridad provoca en los ciudadanos en la delincuencia clásica. Las Islas, según datos aportados por Ortega, están apenas por encima de la media española en la tasa de criminalidad. La media europea se acerca al 70 infracciones por cada mil habitantes, en España es de 49,3 y en las provincias de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife es de 51,3 y 50,9 respectivamente. «Teniendo en cuenta la situación de Canarias las cifras son positivas», afirma Ortega que subraya que la Policía Nacional está incrementando sus plantillas, más de un 21% en tres años en Canarias, para mejorar aún más la lucha contra el crimen organizado y delincuencia clásica.

De cualquier forma, Ortega indica que en muchos casos hay extranjeros que realizan denuncias falsas para cobrar los seguros, aunque reconoce que más de la mitad de los delitos cometidos no se denuncian ante lo complicado que es obtener un resultado satisfactorio.

Parramón confirma este extremo. Según el magistrado hay elementos que inciden negativamente en el binomio turismo-delincuencia. Estos serían «la dificultad de persecución, el problema de la comunicación a causa de los idiomas, temporalidad del turista, residencia del mismo.

Por ello, Parramón se hace eco de algunas propuestas para luchar más y mejor contra el crimen. Apuesta por la creación de grupos especializados que superen las barreras de los idiomas, coordinación de las actividades turísticas y policiales, la coordinación entre la Policía Local y las demás fuerzas de seguridad del Estado, informar adecuadamente al turista sobre prevención y sobre todo «agilizar el proceso penal para impedir que el delito quede impune».

Engaño y seguridad

Miguel Ángel Parramón diferencia entre la inseguridad objetiva, que se basa en los datos, y la subjetiva, que une los datos y el miedo de los ciudadanos. El juez sostiene que esta última está provocada por los medios informativos y por las campañas políticas que utilizan la seguridad para sus intereses partidistas. Parramón afirma que las estadísticas señalan que el turismo no provoca más delincuencia entre los miembros de la comunidad residente. «Las víctimas son los turistas», sostiene el juez, «sobre todo porque los delitos se producen allí donde ellos están».

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