El ladrillo sigue su ritmo imparable: construcción y crédito
El Confidencial - 02 de octubre de 2006
 
La construcción se lleva ya la mitad de los créditos concedidos a las empresas

El ladrillo no descansa. Los últimos datos que obran en poder del Banco de España indican que el sector de la construcción (incluyendo las actividades inmobiliarias) supone ya casi la mitad de los créditos concedidos por el sistema financiero. En concreto, de los 681.300 millones de euros que se han concedido para financiar actividades productivas hasta el segundo trimestre de este año, nada menos que el 47%, algo más de 320.000 millones de euros, se ha destinado a construcción o a actividades inmobiliarias.

Para hacerse una idea de lo volcado que está este país al ladrillo -desde el lado de los promotores, no de los compradores de vivienda- hay que tener en cuenta un dato. En el año 2000, únicamente el 21% de la financiación total se destinó a ambos sectores. Es decir, bastante menos de la mitad que actualmente.

Frente a quienes sostienen que se está produciendo una ralentización de la actividad constructora -los pisos son más difíciles de vender- lo cierto es que en los últimos meses se ha producido una cierta aceleración en la concesión de créditos a los promotores, toda vez que las tasas están aumentando a un ritmo cercano al 10% en términos trimestrales, por encima del crecimiento registrado a lo largo del año 2005.

Más ladrillo y menos industria

Otra variable que refleja con toda nitidez el proceso de ladrillización de la economía española se observa al comprobar que los créditos concedidos para desarrollar actividades estrictamente industriales ya sólo representan una sexta parte del total, cuando en el año 2000 suponían la cuarta parte. Lógicamente, esa ‘cuota de mercado’ perdida por la industria la ha ganado el sector de la construcción, convertido en el mejor cliente de los bancos.

La fortaleza en el ritmo de aumento de los créditos concedidos pone de manifiesto que los promotores confían en vender su producto. O dicho de otra manera, descartan que se vaya a producir un enfriamiento súbito de la actividad constructora. De otra manera, no se entendería que siguieran pidiendo créditos para construir.

Desde otra perspectiva, por el contrario, se observa una cierta ralentización en el crecimiento de los préstamos hipotecarios, algo que, a priori, daría la razón a quienes sostienen que la demanda de viviendas se ha estabilizado. Un argumento que se justifica por el hecho de que los pisos tardan más en venderse que hace algunos trimestres.

¿Qué quiere decir esto? Pues que el mercado de la vivienda muestra signos contradictorios. Desde el lado de la oferta, los promotores siguen construyendo viviendas a buen ritmo, como lo demuestran las cifras sobre consumo de cemento.

Por el contrario, desde el lado de la demanda, se observa una cierta ralentización, lo que se reflejaría en las estadísticas de hipotecas que mensualmente publica el INE.

Es decir, la distancia entre la oferta de viviendas y la demanda se ensancha, lo que podría explicar la desaceleración que se ha producido en el precio de los pisos, que en cualquier caso sigue creciendo a ritmos superiores al 10%.

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