BANCA ESPAÑOLA ES LA MÁS EXPUESTA A UNA CRISIS INMOBILIARIA
Cotizalia.com - 08 de agosto de 2007
 
Según el Banco de Pagos Internacional

La banca española es la más expuesta a una crisis inmobiliaria. Por encima, incluso, de Estados Unidos y Reino Unido. Lo dice el último informe anual del Banco de Pagos Internacional (BIS, por sus siglas en inglés), en el que se estima que “la posibilidad de que se produzca un desplome de los mercados inmobiliarios continúa presentando un riesgo significativo para la estabilidad financiera”.

En su informe, el BID -ver gráfico- hace una comparación entre la media docena de naciones en las que se ha producido una explosión del mercado inmobiliario, y la conclusión a la que llega no deja lugar a dudas: España es el país más expuesto a un desplome de los activos.

Según el BIS, el riesgo para la banca -medido este concepto como la proporción del crédito bancario relacionado con el sector inmobiliario sobre el crédito total- no ha dejado de crecer pese a la utilización de instrumentos como la titulización de activos, una técnica que en realidad desplaza el riesgo de unas entidades a otras (normalmente más pequeñas), pero no lo disipan, como ha puesto de manifiesto en repetidas ocasiones el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La titulación ha sido, de hecho, unos de los instrumentos más utilizados por los prestamistas para diversificar y transferir el riesgo de crédito, lo que en palabras del BIS “podría haber contribuido” a una “relajación” en los criterios de concesión.

¿Significa eso que el mundo espera una crisis financiera? No. El BIS sostiene que, en la mayoría de los países, los bancos no parecen tener dificultades para afrontar las tensiones procedentes de insolvencias. Bien al contrario -continúa-, las provisiones para insolvencias presentan por lo general niveles reducidos y a la baja. Incluso, en los países donde sí se percibieron señales de deterioro de la calidad de las carteras crediticias, “como el Reino Unido y España”, los prestamistas lograron mantener saludables niveles de beneficio.



La banca española es la más expuesta a una crisis inmobiliaria. Por encima, incluso, de Estados Unidos y Reino Unido. Lo dice el último informe anual del Banco de Pagos Internacional (BIS, por sus siglas en inglés), en el que se estima que “la posibilidad de que se produzca un desplome de los mercados inmobiliarios continúa presentando un riesgo significativo para la estabilidad financiera”.

En su informe, el BID -ver gráfico- hace una comparación entre la media docena de naciones en las que se ha producido una explosión del mercado inmobiliario, y la conclusión a la que llega no deja lugar a dudas: España es el país más expuesto a un desplome de los activos.

Según el BIS, el riesgo para la banca -medido este concepto como la proporción del crédito bancario relacionado con el sector inmobiliario sobre el crédito total- no ha dejado de crecer pese a la utilización de instrumentos como la titulización de activos, una técnica que en realidad desplaza el riesgo de unas entidades a otras (normalmente más pequeñas), pero no lo disipan, como ha puesto de manifiesto en repetidas ocasiones el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La titulación ha sido, de hecho, unos de los instrumentos más utilizados por los prestamistas para diversificar y transferir el riesgo de crédito, lo que en palabras del BIS “podría haber contribuido” a una “relajación” en los criterios de concesión.

¿Significa eso que el mundo espera una crisis financiera? No. El BIS sostiene que, en la mayoría de los países, los bancos no parecen tener dificultades para afrontar las tensiones procedentes de insolvencias. Bien al contrario -continúa-, las provisiones para insolvencias presentan por lo general niveles reducidos y a la baja. Incluso, en los países donde sí se percibieron señales de deterioro de la calidad de las carteras crediticias, “como el Reino Unido y España”, los prestamistas lograron mantener saludables niveles de beneficio.

La titulización de activos se ha desarrollado ampliamente en España, lo que explica que el mercado ibérico sea en estos momentos el segundo más grande de Europa, con una ‘cuota de mercado’ del 13,3% en 2005, sólo por detrás del británico, que copa el 45% del negocio.

En estros momentos, y según los datos del Banco de España, los préstamos titulizados fuera del balance de las entidades relacionados con la vivienda ascienden a 23.818 millones de euros. Una cantidad todavía pequeña en relación a los préstamos concedidos para la compra de pisos, y que en mayo superaba los 603.000 millones de euros (incluyendo los préstamos capitalizados y que se negocian en los mercados).

La titulización supone agrupar esos préstamos y vendérselos a un tercero, de manera que puedan cotizar en los mercados secundarios como si se tratara de renta fija. De esta manera, bancos y cajas esquivan una posible crisis inmobiliaria, toda vez que en sus balances no aparecen los posibles riesgos. El negocio para el comprador es esperar a que esos activos se revaloricen, como ocurre en cualquier otro mercado organizado.

Al sacar esos pasivos de sus balances, la banca disminuye su exposición al riesgo, que de manera automática pasa a los nuevos compradores, quienes operan en función de sus expectativas de negocio. Algunos de esos fondos comprados a la banca tienen la suficiente calidad crediticia para ser solventes, pero otros no tanto, y eso es lo que explica fenómenos como los de las hipotecas subprime, que ya han arrastrado a algunas entidades estadounidenses.

Relajación en la concesión de créditos

En palabras del BIS -la institución que regula el funcionamiento de las entidades financieras-, el auge de los mercados de activos titulizados vinculados a la financiación de la vivienda “ha repartido por todo el sistema financiero exposiciones directas e indirectas al riesgo inmobiliario, procedentes en su mayoría de la inversión crediticia en el sector de uso residencial”.

El caso es todavía más preocupante para España, cuyo sistema financiero está más expuesto al riesgo inmobiliario que en países como Estados Unidos o Reino Unido, donde se ha producido un boom inmobiliario similar al español.

Y esto es así como consecuencia de que las técnicas de titulización, al conceder mayor importancia a los flujos de ingresos directamente vinculados al volumen de préstamos otorgados, han erosionado los criterios de concesión de crédito. Además, dice el BIS, las crecientes presiones competitivas y las expectativas extrapoladas sobre el aumento del precio de la vivienda seguramente han producido “una infravaloración del riesgo hipotecario, un desplazamiento hacia los contratos a interés variable diseñados para limitar el servicio de la deuda en las etapas iniciales del préstamo y un auge de la concesión de modalidades hipotecarias de mayor riesgo”.

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