Vivienda: huchas rotas
abc.es (Aragón) - 14 de julio de 2009
 
La vivienda siempre ha sido uno de los mayores quebraderos de cabeza de los españoles. Hace unos años lo era porque no se podían pagar los altos precios que se pedían por los pisos. Ahora lo es por todo lo contrario. Y es que, el precio de la vivienda sigue cayendo.

En sólo seis meses, en la Comunidad aragonesa ha descendido un 3, 1 por ciento. Para muchos esta caída supone toda una alegría. Sin embargo, para los que están a la espera de poder vender su casa supone toda un pesadilla a la que no le ven una salida inmediata. Es la cara y la cruz de una misma realidad.

Jóvenes en busca de su primera vivienda ven en la crisis una oportunidad única para comprar una vivienda a un buen precio. El alto número de viviendas en stock ha provocado que la única forma de darles salida en el mercado sea reduciendo su coste. Sólo en Zaragoza hay entre 5.000 y 6.000 viviendas de nueva construcción que no encuentran comprador.

Con la crisis económica muy pocos se animan a realizar un desembolso tan importante, además, las restricciones a la hora de conceder hipotecas hacen que , en muchos casos, comprar un piso sea toda una odisea. Mientras, el stock sigue aumentando y el precio de las viviendas sigue cayendo. Sin embargo, hay muchos otros que están atravesando un situación complicada debido a la crisis del sector. Quieren vender su piso pero no pueden. Con la bonanza económica se decidieron a comprar una segunda vivienda sin haber vendido la primera. Ahora se encuentran en medio de una crisis, con dos hipotecas y un piso sin habitar. Una radiografía que, desgraciadamente, se repite con frecuencia.

«Problema para rato»

Los expertos en el sector aseguran que la solución a estos problemas todavía tardará en llegar. Para Aitana López, agente inmobiliario de Zaragoza, «hay problema para rato». Según ella, ha sido la «codicia» de los ciudadanos la que ha provocado, en gran medida, esta crisis inmobiliaria. Lo tiene muy claro e indica que la situación «se veía venir». «Antes -explica Aitana López- vendían sus casas incluso por el triple de lo que les había costado». Los propios ciudadanos pasaron a hacer negocio con las viviendas. «Su piso de toda la vida, uno que habían comprado hace años, lo vendían a precio actual y con este dinero podían adquirir otro mejor». Sin embargo, el problema llegó en el momento en el que muchos no pudieron vender sus casas y se encontraron con dos hipotecas que pagar.

La situación ha llegado a un punto insostenible, en el que muchos están «con el agua al cuello». Aitana López explica que muchos de sus clientes están viviendo al límite. «Tienen tantos problemas económicos que con tal de vender el piso están dispuestos a negociar y a rebajarlo todo lo que sea necesario». Añade que «antes ningún propietario daba si brazo a torcer», sin embargo, ahora son los compradores los que se aprovechan de la situación y fuerzan al límite un rebaja en el precio». Esta agente inmobiliaria ha vivido casos en los que el precio lo han llegado a bajar en 50.000 euros.

«La diferencia actual con respecto a hace unos años está muy clara: ahora vender un piso se ha convertido en una necesidad, antes no».

Datos estadísticos

El precio de la vivienda nueva en Aragón ha pasado de 2.708 euros por metro cuadrado en diciembre de 2008 a 2.623 euros en junio de 2009, según se desprende del estudio de mercado de vivienda nueva en capitales de provincia realizado por la Sociedad de Tasación. Se trata de una caída del 3, 1 por ciento, que se ha producido en el primer semestre del año. A nivel nacional, la reducción registrada ha sido del 4,5 por ciento.

Por provincias, Zaragoza registró la disminución mas elevada con una caída del 3,2 por ciento; seguida por Huesca, y Teruel, una de las provincias españolas que menos está sufriendo este descenso.

Al comparar estos datos con los del pasado año, se ve como la crisis inmobiliaria ha provocado un rápido descenso de precio en el sector. En estos momentos, la vivienda es un 5, 5 por ciento más barata que en el 2008.

En estos momentos, un piso en Zaragoza puede costar alrededor de 200.000 euros, cuando hace unos años se llegaron a pagar incluso 300.000 euros.

Caras de una realidad

Detrás de todas estas cifras y datos estadísticos se esconde una realidad a la que muchas veces no se le pone cara. Se trata de todas aquellas personas que están viviendo en primera persona la crisis inmobiliaria y que son el reflejo de lo que a diario muestran las estadísticas. Este es el caso de María Gil, una joven zaragozana de 24 años, que junto a su pareja, había invertido todos sus ahorros en una vivienda. En su caso el sueño se les ha truncado antes de comenzar. Hace unos años, recibieron la llamada de una cooperativa de pisos que les anunciaba que habían sido uno de los afortunados que habían conseguido una vivienda de protección oficial. Arcosur sería su lugar de residencia.

Se trata de la mayor urbanización residencial proyectada en Zaragoza y uno de los mayores fiascos inmobiliarios de la capital aragonesa. Prevé la construcción de más de 21.000 viviendas, de ellas, 13.000 serán de protección oficial. El problema es que este proyecto ya debería de haberse acabado el pasado año, sin embargo, la falta de financiación lo ha paralizado hasta la actualidad. Hace dos semanas comenzaron las obras para urbanizar el terreno. Una zona ubicada en las afueras de Zaragoza, en las inmediaciones de la carretera de Madrid y la Feria de Muestras de la ciudad. Muchos de los que en su momentos se sintieron afortunados, hoy viven una pesadilla. En el caso de María ha pagado la entrada de un piso inexistente, y los plazos que marca la cooperativa. En total, más de 20.000 euros «para nada». «Hemos estado ahorrando para comenzar un proyecto juntos y lo único que hemos conseguido es un trozo de tierra que para mí no tiene ningún valor». «Quiero el piso que estoy pagando y no más promesas». Ella y su pareja han llegado a tal punto de «desesperación» que han decidido dar un giro radical. Abandonan el sueño de Arcosur y se trasladan a vivir a otro piso de protección oficial, no muy lejos de lo que debería de ser su hogar.

«Hace unos días nos ofrecieron la posibilidad de comprar una nueva vivienda que ya está construida, podríamos entrar a vivir ya». La pareja no se lo ha pensado mucho y va a adquirir el nuevo piso. «Ya hemos renunciado a Arcosur, lo damos por perdido, era nuestro mayor sueño y se ha convertido en una pesadilla», indica María Gil. Sobre el dinero invertido, «esperamos poder recuperarlo de aquí a unos años». «Es mucho dinero, pero estamos tan hartos de Arcosur que me daría igual perderlo con tal de poder comenzar la vida que llevo años esperando», concluyó María Gil.

Su situación no es única, hay alrededor de 5.000 personas que están pagando por un piso que no existe. Si los plazos no vuelven a retrasarse, esperan poder tener sus piso en el 2012.

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